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Mi nuevo amor, Santiago

Desde hace muchos años había querido conocer Chile, me resultaba un lugar llamativo y enigmático, no se exactamente por qué motivo. Lo cierto, es que hace unas semanas tomé un avión que en 1.138 kilómetros aterrizó en Santiago, se hacía realidad lo que en mis años de pre adolescencia solo era uno más de tantos anhelos.

copito viajando

Desde entonces, no he dejado de pensar el hecho de que en la vida deseamos muchas cosas; tenemos sueños grandes, medianos, pequeños, los vamos colocando en nuestra escala de importancia y así, quedan algunos en lo más recóndito. Sin embargo, el universo parece conspirar para que ninguno se desvanezca por completo.

La vida es una sorpresa constante y yo una eterna soñadora, enamorada, amante de los paisajes y la cultura; por eso me gusta viajar, conocer, sorprenderme. Me alimento siempre de nuevos sabores, tonadas, coloquios, costumbres y mejor dejo de enumerar…

Como ustedes saben, actualmente vivo entre Valencia, mi ciudad natal y Buenos Aires, que desde hace ocho años cuando pisé por primera vez este suelo, se convirtió en mi segunda casa. Con todo esto, quiero decir que para llegar a conocer aquel lugar soñado, solo debía cruzar la cordillera de los Andes.

Después de dos horas y la respectiva “zona de turbulencia”, ya estaba al otro lado de la cordillera. Pasé unos extraordinarios días de verano en pleno invierno en los que me enamoré irremediablemente de Santiago. Si, Santiago de Chile, que según diversas cifras es de las ciudades más competitivas de América Latina; para mí, una enorme pintura surrealista que me incluía, porque nunca imaginé que al asomarme por la ventana de un departamento situado en plena urbanidad, pudiera avistar enormes montañas nevadas que parecen narradas por Pablo Neruda.

hotel neruda

Me alojé en el Hotel Neruda o como yo lo llamé “El Titanic”, está ubicado en la zona de Providencia, accesible, cómodo y el desayuno que sirven, hacen que valga la pena parte de la inversión.

Si bien en Chile se paga casi hasta por respirar, es un país hermoso, notablemente querido, cuidado y valorado por sus ciudadanos. Santiago un lugar cosmopolita y Valparaíso mi siguiente parada.

valparaiso

Dicen que si no vas a Viña y Valpo no has ido a Chile, así que me fui a recorrer por toda la costa, degustar ricas comidas, observar las gaviotas y visitar algunos lugares de interés como los ascensores que te llevan a disfrutar de una hermosa panorámica con el mar de fondo, La Sebastiana y Quinta Vergara donde se realiza el Festival de Viña del Mar.

gaviota chile

En cuanto a su gentilicio, me pude dar cuenta que a los chilenos le gusta preguntar, conversar, saber; se sienten orgullosos de su país, de su selección, hablan con firmeza y comen mariscos como si fueran tacos o arepas.

centolla chile

Es una pena que mi estadía fuera tan corta, me he quedado con muchas preguntas por hacer, amigos que visitar, varios cafés y tertulias que me hicieran recordar. La verdad, me resulta muy difícil contarles la belleza de sus paisajes, los detalles que hacen diferente a ese país, hubiera querido quedarme más tiempo para expandir mis palabras. Ahora solo me queda recomendarles conocer Chile y estas enormes ganas de volver pronto a mi nuevo amor, Santiago.

KC.

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