Blog

[Verdaderas Historias] Un hombre legalmente abuelo

Un día cualquiera, en una oficina de Registro Civil de una pequeña ciudad, se presenta Pedro junto a Rosa su hija de 15 años y su nieta Ángela de 3 meses, con la intención de inscribir a la infante. Pedro, un hombre de 50 años, baja estatura y apariencia tranquila, se acerca a Patricia, de mediana edad, madre de 2 mujeres y empleada de ese lugar. Le consulta si la joven madre, requiere un permiso de su parte (Como representante), para hacer dicho trámite. A lo que la trabajadora le responde que no es necesario porque legalmente las madres pueden inscribir a sus hijos independientemente de la edad que tengan. Enseguida procedieron a concretar el registro.

Tres días después, volvieron a la oficina a retirar el documento. Patricia les explica que quedaría un espacio en blanco de observaciones, en el que se estamparía una nota marginal, una especie de acotación, en caso de que el padre de la bebé, de quien nunca se habló, la reconociera como su hija. Al escuchar esto, hubo un silencio incómodo seguido de una mirada confusa y nerviosa de Rosa hacia Pedro.

En una tercera visita al Registro Civil, Pedro (ahora solo), intenta gestionar una venia de viaje para regresar con la hija y la nieta a su país de origen, pues él pensaba que la autoridad civil podía pronunciarse en lugar de María, -su esposa desde hace 25 años-, pero Patricia le señala que en su caso, esa autorización debía ser emitida por María. A lo que Pedro contestó que tenía 3 meses sin saber de ella, asegurando que la mujer “desapareció”. La funcionaria le manifiesta que cuando se declare a la mujer como desaparecida, un Juez podrá autorizar el viaje de la menor de edad.

Sin embargo, Pedro sin perder las esperanzas de obtener la autorización para viajar con su hija tal y como tiene previsto desde meses atrás, asiste nuevamente a la oficina de Patricia para comentarle que María, quién se encuentra en el lugar al que él desea volver, está saliendo con otro hombre y se resiste a enviar por escrito, la ansiada autorización porque “Está muy enojada conmigo y con mi hija” añadió.

La funcionaria, un tanto perturbada por la insistencia de Pedro y la negativa de María con respecto al documento, comienza a dudar sobre la situación familiar de un padre que insiste en obtener un permiso sobre su hija sin la participación de la madre; una madre ausente por circunstancias poco claras y una adolescente con un hijo de padre “desconocido” por lo que le sugiere a Pedro, que se dirija a un Juez de Familia.

Un mes después, Pedro hace una inesperada visita a la oficina pública, argumentando que le fue negado el permiso por parte del Juez. Patricia sorprendida le pregunta al hombre por el paradero de María, a lo que respondió “Los vecinos dicen que está como loca. Me denunció porque me fui de la casa y porque supuestamente violé a una niña del barrio.” Patricia enseguida le inquiere:

¿Será que su esposa cree que usted es el padre de la bebé que tuvo su hija y por eso está molesta?

Un silencio incómodo se apoderó nuevamente de la sala, por unos segundos. Aquel hombre de repente exclamó “No, el papá de la bebé es un muchacho que andaba en malos pasos y hoy está preso… Soy un hombre muy humilde señora. Póngase en mis zapatos” dijo Pedro, con lágrimas en sus ojos…

La historia aquí contada está basada en hechos reales.

Compartir...Share on Facebook1Tweet about this on Twitter0Share on Google+0email hidden; JavaScript is required

Deja un comentario

Blog